domingo, 30 de noviembre de 2008

POTENCIAR LA METACOGNICIÓN

La "moda" de la metacognición, en las instituciones educativas ha generado metodologías que favorece a los estudiantes en reflexionar y tener un papel más consciente de su proceso, pero el papel más importante esta en el actuar de los educadores, orientadores y padres de familia para motivar que exterioricen sus pensamientos, las habilidades comunicativas, el trabajo en equipo, mientras trabajan, que conlleva a interpretar, argumentar y proponer para dar soluciones a las diferentes situaciones que se le presentan en su vida.
Más que unos ingredientes de una receta para obtener un buen alimento mental, en nuestro quehacer pedagógico se hace necesario tener la claridad del “Qué y del Cómo”, para potenciar estudiantes que sean reflexivos y tengan la claridad de su papel, el por qué es importante aprender y por qué las habilidades comunicativas (leer, escribir, escuchar y hablar), se hacen necesarias en esta época de la sociedad del conocimiento.

El hacer consciente al estudiante, le permite reconocer sus aciertos y sus errores al solucionar un problema, de esta manera, a tener mayor claridad de su actuar en el momento de aprender para autorregular su proceso, al conocer sus fortalezas y dificultades, en pocas palabras, reconocer sus propias capacidades y en que debe mejorar para ser competente entre sus pares. Un gran compromiso, al cual estamos confrontados cuando de formar se trata, entonces no solo es un trabajo en el aula de clase sino especialmente de un equipo entre educadores, orientadores y padres de familia que debe tener en cuenta no solo el desarrollo cognitivo, sino emocional. Entre algunos aspectos los siguientes:

1. Que el estudiante reciba estímulos motivantes y concretos.
2. Unificar la información, no entregar o enviar mensajes contradictorios o ilógicos.
3. Dedicarle más tiempo a las inquietudes de los estudiantes.
4. Potenciar la capacidad de indagación y cuestionamiento, en medio de lo lúdico (juego).
5. Estimular el autoconcepto positivo en los estudiantes.
6. Ser percibido por el estudiante como un emisor de opiniones unitarias y coherentes entre sí, es decir, un modelo a imitar.
7. Estimular la capacidad de creatividad e invención.

Posiblemente, muchos o pocos aciertos, algunas dificultades y otras por resolver en nuestro quehacer educativo, inmersos en la formación académica y desarrollo social, hay muchas maneras para orientar o reorientar procesos en los estudiantes, pero realmente una gran parte esta en nuestro compromiso y actuar pedagógico con dosis de afectividad a una generación que cada día esta más alejada de lo humano. No hay que olvidar que el proceso del aprendizaje es individual y diferentes formas de aprender, retomando a Garnerd.